A group of people participate in a street procession, carrying a decorated float with flowers and religious figures under daylight.
Daniel Lind-Ramos in glasses and a short-sleeve button-up shirt stands indoors, reaching up to a large metallic drum coming out of a tall sculpture.

In the Studio

Daniel Lind-Ramos crea en la destrucción

A woman speaks into a microphone while reading from her phone at an outdoor gathering; several people sit and listen in the background.
A large abstract sculpture composed of various colorful fabrics, tarps, and materials draped over a mound, displayed on a circular white platform in a gallery space.
Sculptural art installation featuring flowing blue fabrics, circular elements, and metallic accents displayed against a white gallery wall on a round platform.
Person in a colorful floral costume and spiked mask participates in a street festival; houses and other people can be seen in the background.

Ian Forster–Empecemos por el principio. ¿Dónde estamos? Háblame de Loíza. ¿Qué la hace especial?

Daniel Lind-Ramos–Yo nací aquí en Loíza, Puerto Rico, que es la comunidad donde trabajo y vivo hoy en día. Actualmente estamos en la casa donde nací. Ahora la uso como estudio para crear, pero también como un espacio donde invito a personas de mi comunidad a desarrollar proyectos artísticos. Somos afrodescendientes y nuestra cultura compartida es muy importante. Tenemos un festival muy importante llamado Fiestas Tradicionales en honoor a Santiago Apóstol, que incluye procesiones en las que usamos disfraces. Los más notorios son los vejigantes, las locas, los viejos y las mascaritas o caballeros. Estos personajes tienen influencias africanas, europeas e indígenas específicas. Diría que la herencia africana es muy importante aquí y puede verse en la manera en la que estas celebraciones se manifiestan. Me gusta jugar con eso; me da oportunidades de manifestarlas simbólicamente como expresiones visuales.

Loíza también es cerca de la playa, que se ha convertido en un destino codiciado por los desarrolladores inmobiliarios que están interesados en construir a lo largo de sus hermosas costas. Las comunidades que viven en estas zonas se han organizado para mantenerse alertas y tomar medidas contra cualquier acción que pueda afectar sus intereses. Al mismo tiempo, cada año, tenemos, de alguna u otra forma, una experiencia las fuerzas de la naturaleza. Tuvimos el huracán María, por supuesto, y ahora estamos experimentando erosión. La playa de Corovo, donde tengo mi estudio, solía tener entre 20 y 25 pies de largo, y ahora ya no hay playa. Hay casos en los que casas y carreteras han sido destruidas por el aumento del nivel del mar. Eso es parte de nuestras vidas. Estos hechos, entre otros, siempre son un tema de conversación, y en mi práctica artística son, formal y narrativamente hablando, una influencia constante.

IF–¿Cómo era crecer en esta casa?

DLR–Todos en mi casa hacían algo con las manos. Mi madre tejía. Mi abuela era costurera, mi tío Luis hacía máscaras y mi otro tío era carpintero. Recuerdo que cuando despertaba, todos estaban en acción. Yo quería hacer algo también, y las paredes eran de cartón, así que empecé a dibujar. Todos estaban contentos porque yo estaba participando. Era como si mi familia supiera que, si hacías algo con las manos, sin importar lo que fuera, estaba bien. Fue con mi tío con el que tuve mi primera experiencia con pinceles, pinturas y pigmentos, aprendiendo a hacer máscaras con él.

IF–Ya que tus primeras experiencias con el arte fueron en tu casa y en tu comunidad, más que en un museo, ¿cómo crees que eso impacta en tu enfoque artístico?

DLR–El hecho de estar expuesto a la variedad de actividades que sucedían en mi casa, las cuales eran muy comunes en nuestra comunidad, influyó en mi enfoque interdisciplinario de la práctica artística. No me limito a trabajar dentro de las paredes de mi estudio, también encuentro materiales en la playa, o caminando por las calles, o a veces algún vecino me trae algo porque sabe que lo usaría. Muchos de estos objetos llevan consigo lo que yo considero una “memoria compartida”. Y sigo construyendo mi mensaje visual de esa manera.

La comunidad es una extensión de mi estudio. Ahora que he conseguido esta casa, he invitado a personas de mi comunidad, amigos y familia a mostrar sus talentos. La idea es utilizar el lugar donde crecí y pasé mi infancia como un espacio de inspiración. Por ejemplo, como conozco muchos chefs de Loíza, invité a uno de ellos a cocinar aquí como su talento, y estará trabajando junto con personas que bailan o cantan o leen poesía y cuentos cortos. Diferentes personas, todas creando arte a su manera, reunidas en un mismo lugar.

IF–Parece que la obra que haces ahora remite a las experiencias tempranas de tu infancia y comunidad. ¿Puedes profundizar en eso?

DLR–Mi intención con mi práctica es recordar. Todas mis experiencias de familia, comunidad y cultura me han formado y son experiencias muy importantes.

Cuando estoy haciendo arte, estoy conservando esas memorias. Estoy encontrando un lenguaje, encontrando un proceso, y encontrando materiales que hablan acerca de estas experiencias y de alguna forma traen algo no nuevo, pero auténtico en términos de lo que estaba viviendo. Objetos, combinados con estas experiencias, hacen eso.

IF–Tu práctica implica ensamblaje, recolección y juntar las piezas de diferentes materiales y medios de tu entorno. ¿Cómo seleccionas los materiales que utilizas en tus obras? ¿Los materiales que escoges tienen un significado para ti antes de que los ensambles con otros objetos, o creas un significado una vez que los unes con otros objetos?

DLR–Yo diría que ambos. Primero, tengo una idea basada en una experiencia. No necesariamente tiene que ser una experiencia propia. Puede ser la experiencia de algún miembro de la comunidad o una experiencia colectiva relacionada con Puerto Rico y la región. Y entonces, de alguna forma, encuentro un objeto, y el objeto me encuentra, y yo incorporo ese objeto en la idea. Es una forma muy orgánica de organizar.

Los materiales que recojo tienen un pasado colonial. Todo en Puerto Rico es político. Los cocos fueron traídos aquí desde las islas de Cabo Verde en África por los españoles. De manera parecida, el huracán María viene de esa zona. Las palmeras y cocos que utilizo seguido están ligados a una narrativa relacionada con el huracán, así como a la historia más amplia de Puerto Rico y su relación con el colonialismo.

Toma tiempo para que todas las conexiones se formen porque en ocasiones empiezan a surgir otros significados y tienes que seguir sintetizando, intentando encontrar el significado que buscas. Tienes que estar ahí todo el tiempo. Tienes que vivir con la obra. A veces estás dormido y la idea viene a ti. Ahora literalmente duermo con una libreta y un lápiz en la cama conmigo para que pueda atrapar la idea.

IF–¿Cuál es el papel de la belleza en tu trabajo?

DLR–Me gusta construir objetos que tienen unidad porque la manera en la que algo está construido podría provocar belleza. Aunque estoy usando materiales diversos, que podrían parecer incongruentes al principio, al final, ese sentido de unidad es muy importante para mí.

En mis esculturas recientes, el uso del color, como elemento o símbolo, es muy importante. Se ven diferentes azules influyéndose entre sí, cómo un tono ilumina a los otros. Podrías ver un azul frío, un azul cálido y luego un azul primario. Después, quizás veas un verde-azul terciario y luego nuevamente el tono de azulcálido. Escogí este color porque fue el color principal que vi después del huracán María, tanto en el mar como más tarde en las lonas azules de FEMA (Federal Emergency Management Agency – Agencia federal para el manejo de emergencias).

Aunque estas esculturas puedan parecer inacabadas, la manera en la que las acomodo y juego con ellas crea un sentido de unidad. Para mí, hay belleza en eso.

IF–En muchas de tus obras, como Baño de María (Bain-Marie/The Cleansing) (2018-2022) y María Guabancex (2022), haces referencias muy específicas. Háblame de ellas.

DLR–Cuando el huracán María llegó, cambió a Puerto Rico para siempre. Empecé a recolectar partes de techos caídos y otros escombros porque sabía que haría algo con ellos. Recolecté lonas de FEMA, que fueron muy importantes porque, en ese momento, todo el mundo tenía curiosidad por saber qué iba a hacer FEMA para ayudar. También reuní yute para representar la arena e incorporé hojas de palma y cocos porque esos fueron los primeros objetos que vi después de María.

Usando estos materiales, empecé a trabajar en una serie de esculturas llamadas Las Tres Marías. Fue un experimento para hacer la misma estructura tres veces como una forma de investigar las posibilidades de mi práctica. Pensaba en el nombre “María” de varias maneras: primero, después del huracán, pero también como María, la madre de Cristo.

Para obras como Maria Guabancex (2022), quise vincular lo religioso con lo natural. La palabra Guabancex viene de algo que leí por el Fray Ramón Pané, quien la citaba como el nombre que los pueblos precolombinos en esta zona usaban para referirse a la fuerza natural de un huracán, que lo consideraban como una fuerza femenina. Así que Guabancex era una fuerza femenina. María, la madre de Cristo, también era una fuerza femenina. Al hacer este trabajo, quise mostrar la contradicción, así como la conexión a través del tiempo.

En Baño de María (Bain-marie/The Cleansing) (2018-2022), estaba pensando en el sistema de huracanes en relación con el calentamiento global. Dice que, a medida que el agua se calienta, nuestros huracanes serán más fuertes. Por eso hubo muchos huracanes bebé alrededor del huracán madre María.

También estaba pensando en Baño de María, que es tanto un proceso de cocción con calor indirecto como un baño espiritual de limpieza. La mujer que inventó el Baño de María era una mujer llamada María de la Andrea, que era de África, que también es donde se originó el huracán María. Así que estaba pensando en los orígenes de todo, desde los huracanes hasta el calentamiento global y la humanidad, y cómo todo se vincula con el nombre María.

Pensaba, “Mira cómo la naturaleza crea y destruye”. Yo, también, soy parte de la naturaleza. Estoy creando con la destrucción y participando en la destrucción, pues tengo que sacar mis materiales de alguna parte. Eso es lo que tuve en mente con estas tres esculturas.

IF–Tu obra viaja por todo el mundo, desde lugares como Nottingham, Reino Unido, hasta Sarasota, Florida, y Nueva York, pero sigue manteniendo un diálogo con Puerto Rico. ¿Cómo responde tu trabajo y conecta tanto con experiencias locales como universales?

DLR–Independientemente de dónde vivas en este mundo, todos vivimos en una comunidad. Podemos trabajar desde la experiencia y conectar con otros de esa manera. En mi trabajo, sí, quiero filtrar todo a través de la estética de Loíza. Al mismo tiempo, no quiero solo hablar de eso. También quiero hablar de política, migración y la relación entre Puerto Rico y los Estados Unidos. Hay muchas historias sin contar relacionadas con estas islas, especialmente en lo que respecta a la migración, y es algo a lo que debo responder.

La experiencia del huracán, la vivienda o la migración no son exclusivas de los puertorriqueños. La experiencia de la catástrofe y la forma en la que uno reacciona ante ella tienen algo de universal.

El apoyo para READ de Art21 proviene de la Fleischner Family Charitable Foundation.

Esta entrevista fue realizada en junio de 2022 por Ian Forster para la Temporada 11 de Art in the Twenty-First Century, “Everyday Icons”, y editada en diciembre de 2025 por Noor Tamari. Imágenes de producción de la serie de televisión de Art21, Art in the Twenty-First Century, Temporada 11, ‘Everyday Icons’.